INTELIGENCIA ARTIFICIAL O UN NUEVO MÉTODO DE CENSURA.
¿DISEÑARON LA IA PARA HACER A LA GENTE MÁS INTELIGENTE O
PARA CONTROLARLA?
La libertad de pensamiento y
expresión humana es la base fundamental de toda sociedad democrática. Así lo
reconocen el art. 19 de la Declaración Universal de DDHH al igual que el art 18
(libertad de pensamiento) y art 19, 1) y 2) del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCP) al prever que “nadie podrá ser molestado a causa de
sus opiniones” así como también que toda persona gozará del derecho a “buscar,
recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole” sin consideración de
fronteras o “procedimiento” que elija.
Sin embargo, al mismo tiempo reconoce que ese
derecho puede estar sujeto a restricciones que deben ser fijadas por ley
necesaria para: a) asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los
demás y b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud
o la moral públicas.
“La libertad de expresión no se
ha consagrado ni para construirle buenos nombres a unos ciudadanos, ni para
lavarles negros pasados a otros. En otros términos, cada ciudadano es
responsable de edificar su buen nombre y honrar su plena libertad de registrar
actividades que lesionen el bien común o que ofendan a la colectividad. Ni la
dignidad, ni el buen nombre se pueden inventar. Ingenuos quienes creyeron que
la censura había sido desterrada por un mamotreto de convenciones, leyes,
decretos, resoluciones, proposiciones, indicios, incisos y parágrafos que
actuaban a manera de prodigioso antídoto a punta de letras de molde, rúbricas
oficiales y declaraciones académicas.” Juan LOZANO RAMÍREZ
Se equivocaron quienes,
entusiasmados por las conquistas normativas, pregonaron a los cuatro vientos
que la censura había muerto porque los censores oficiales desaparecieron de la
planta oficial del servicio público, o porque, a la hora del cierre, han dejado
de llegar a las salas de redacción adustos funcionarios vestidos de negro , o
adornados con refulgentes charreteras sobre sus ropajes de guerra, con el
propósito de verificar que el contenido del periódico –o la emisión del
telediario o del radio noticiero, para el caso es lo mismo– no lesione la
“dignidad” del régimen, ni perturbe la tranquilidad ciudadana, ni ponga en duda
la gestión del prócer de turno que ocupe la suprema posición en la cúspide del
poder estatal.
Las IA actúa dentro de las
principales plataformas reseñadas como un sistema algorítmico de recomendación
y clasificación del contenido digital al que los usuarios acceden y comparten.
Algunos estudios muestran cómo los sistemas que están optimizados para la
participación del usuario pueden tener el efecto de amplificar y priorizar el
contenido controvertido que puede distorsionar así al discurso público y
amplificar las divisiones sociales (Singh, 2019).
La IA puede presentarse como un
aliado al momento de moderar contenidos violentos o de noticias aparentes, pero
su utilización sin intervención humana que contextualice y traduzca
adecuadamente la expresión deja abierto el riesgo de que se genere censura
previa
En la actualidad esto se
encuentra en debate dentro del ámbito internacional dado que, al carecer la
Inteligencia Artificial de la capacidad para contextualizar lo que modera, se
ésta presentando más como una herramienta de censura previa indiscriminada, que
como una moderación en busca de proteger la libertad de expresión.
Dos tercios de los internautas
del mundo residen en países donde se censura la crítica al gobierno, según la
organización que promueve la libertad política y los derechos humanos Freedom
House. De acuerdo con los datos que maneja esta entidad, el 27% de los
navegantes vive en naciones donde la publicación, la difusión o el apoyo de
opiniones contrarias a la administración son delitos.
Medios de comunicación tan
prestigiosos como The New York Times emplean este sistema en su edición en
línea para bloquear los comentarios inadecuados en sus noticias antes de que
los examine un moderador humano.
El uso de IA en la moderación
automatizada de contenido puede llegar a afectar al ejercicio de la libertad de
expresión dado que, por el momento, entre sus limitaciones se destaca la
imposibilidad de que pueda evaluar el contexto, los usos idiomáticos y aspectos
culturales de los seres humanos.
El uso inhumano de algoritmos
predictivos en lo que refiere puntualmente a la remoción automática e
irreflexiva de contenidos en línea, vulnera los estándares internacionales de
libertad de expresión tal como la prohibición de censura previa.
“¿La cuestión es en manos de quién está la IA? Podría ser
potencialmente maravilloso, pero en las manos equivocadas podría destruir la
democracia”.
El historiador israelí Yuval Noah Harari explicó que la
democracia es una conversación entre personas, y si la conversación entre
personas es pirateada o secuestrada, algo que la IA es ahora plenamente capaz
de hacer, eso destruiría los cimientos del sistema democrático. “Tenemos que
protegernos de estos peligros, porque lo que hemos visto antes con los
algoritmos de recomendación no es nada comparado con el poder de estas IA para
cambiar la opinión de la gente sobre cualquier cosa, desde qué productos
comprar hasta a qué político votar”, insistió.
ARTIFICIAL INTELLIGENCE OR A NEW
METHOD OF CENSORSHIP.
DID THEY DESIGN AI TO MAKE PEOPLE
SMARTER OR TO CONTROL THEM?
Freedom of thought and human
expression is the fundamental basis of any democratic society. This is
recognized by art. 19 of the Universal Declaration of Human Rights as well as
article 18 (freedom of thought) and article 19, 1) and 2) of the International
Covenant on Civil and Political Rights (ICCPR) by providing that "no one
may be harassed because of their opinions” as well as that every person shall
enjoy the right to “seek, receive and disseminate information and ideas of all kinds”
regardless of borders or “procedure” they choose.
However, at the same time it recognizes that this right may be subject
to restrictions that must be established by necessary law to: a) ensure respect
for the rights or reputation of others and b) the protection of national
security, public order or public health or morals.
“Freedom of expression has not
been consecrated either to build good names for some citizens, or to wash black
pasts from others. In other words, each citizen is responsible for building his
good name and honoring his full freedom to register activities that harm the
common good or offend the community. Neither dignity nor a good name can be
invented. Naive who believed that censorship had been banished by a tome of
conventions, laws, decrees, resolutions, propositions, indications, subsections
and paragraphs that acted as a prodigious antidote at the point of block
letters, official signatures and academic statements. Juan LOZANO RAMIREZ
Those who, enthusiastic about the
normative conquests, proclaimed to the four winds that censorship had died
because the official censors disappeared from the official public service
plant, or because, at closing time, they have stopped arriving at the cinemas,
were wrong. stern officials dressed in black, or adorned with shining
epaulettes over their war clothes, with the purpose of verifying that the
content of the newspaper –or the broadcast of the news or the radio news, for
that matter– does not harm the “ dignity” of the regime, nor disturb the
tranquility of the citizenry, nor question the management of the hero of the
day who occupies the supreme position at the top of state power.
The AI acts within the main
platforms reviewed as an algorithmic system for recommending and classifying
the digital content that users access and share. Some studies show how systems
that are optimized for user engagement can have the effect of amplifying and
prioritizing controversial content that can thus distort public discourse and
amplify social divisions (Singh, 2019).
AI can be presented as an ally
when it comes to moderating violent content or apparent news, but its use
without human intervention to properly contextualize and translate the
expression leaves open the risk of generating prior censorship.
This is currently under debate
within the international arena given that, since Artificial Intelligence lacks
the ability to contextualize what it moderates, it is being presented more as a
tool for indiscriminate prior censorship, than as moderation seeking to protect
privacy. freedom of expression.
Two-thirds of the world's
Internet users reside in countries where criticism of the government is
censored, according to the organization that promotes political freedom and
human rights Freedom House. According to the data handled by this entity, 27%
of sailors live in nations where the publication, dissemination or support of
opinions contrary to the administration are crimes.
Prestigious media outlets such as
The New York Times use this system in their online edition to block
inappropriate comments in their news before they are examined by a human
moderator.
The use of AI in the automated
content moderation may affect the exercise of freedom of expression given that,
for the moment, its limitations include the impossibility of evaluating the
context, language uses and cultural aspects of the content. Humans.
The inhumane use of predictive
algorithms in what refers to the automatic and thoughtless removal of online
content violates international standards of freedom of expression, such as the
prohibition of prior censorship.
“The question is in whose hands
is the AI? It could potentially be wonderful, but in the wrong hands it could
destroy democracy."
Israeli historian Yuval Noah
Harari explained that democracy is a conversation between people, and if the
conversation between people is hacked or hijacked, something that AI is now
fully capable of doing, it would destroy the foundations of the democratic
system. "We have to guard against these dangers, because what we've seen
before with recommendation algorithms is nothing compared to the power of these
AIs to change people's minds about everything from what products to buy to
which politician to vote for." he insisted.




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